Monday, November 20, 2006

“Procúrame un pañuelo de su seno,
una liga para el amor que siento”
Goethe (Fausto)
¿UN SIMPLE OBJETO O UNA COMPLETA FANTASÍA?

Desde nuestra infancia los objetos y las representaciones de cosas animadas han estado sujetas a nuestro desarrollo, psicomotor y han constituido el eje central de nuestra relación con el mundo exterior. Siempre se tienen objetos para morder, que satisfacen la ansiedad y al mismo tiempo dan una sensación placentera en las encías, cuando al bebe le empiezan a salir los primeros dientes. Luego y a medida de su crecimiento, se le van dando juguetes que representen su género y los caractericen de alguna forma. En el caso de las niñas desde muy pequeñas se les empieza a dar en un objeto el modelo de mujer, (senos firmes, nalgas grandes, piernas largas y rostros armoniosos), categorizando el estándar de belleza y reflejándolo en una estructura permanente.

De la misma manera los niños, desde muy pequeños se les acostumbra a tener un juguete favorito, con el cual identifican un personaje y muchas veces le dan un personalidad y una vida; en muchas ocasiones remplaza las figuras paternas y satisfacen la ausencia de los mismos. No se puede dejar a un lado, la historia de los objetos como emblemas de la humanidad y representaciones de muchas culturas, ritos, mitos, tradiciones y hasta lenguajes; que a través de los siglos, han obtenido prestigio y se han convertido en figuras dignas de respeto y admiración. En la religión es muy frecuente el culto a objetos e imágenes, la alabanza y creencia a distintos símbolos que de alguna manera, le dan vida y explicación a los fenómenos que hasta ahora no han tenido ninguna respuesta. Esto nos insita ha pensar… ¿si de alguna manera el hombre es fetichista por naturaleza?

El fetichismo está desde que el ser humano nace y permanece en él durante todo su desarrollo; la representación en objetos inanimados es común y normal en los casos anteriormente nombrados
, pero cuando producen un trauma en la identidad y un trastorno en la personalidad del sujeto se vuelve un problema sexual catalogado dentro de los trastornos mentales, en el campo de la Psicología; y de la misma manera denominado como un parafília es decir, como una perversión sexual y como tal una neurosis para el Psicoanálisis.
“El Fetichismo se define como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos ligados al uso de objetos no animados (por ejemplo ropa interior femenina) durante un período no inferior a los seis meses”.


Estas fantasías pueden llegar a provocar un malestar clínico y un deterioro social o laboral, ya que estos impulsos sexuales intervienen en el desarrollo de la personalidad y los convierte en una persona obsesiva y constantemente ansiosa. Los fetichistas en su mayoría son hombres, porque desde niños, son propicios a más trastornos, variaciones de la personalidad y sufren de dos grandes traumas: “el de Edipo” y “el complejo de castración”.

Para Freud, el padre del psicoanálisis, el fetichismo se constituye como un paradigma, construyendo una estructura perversa, que se da por la ausencia de alguien o algo; el sujeto lo que hace es buscar un objeto sustitutivo para satisfacer esa falta. De la misma manera, el fetiche deja constancia de percepción pero siempre se está renegando de ella, en este sentido, “…quien padece de esta desviación no es un psicótico, porque mantiene una dimensión simbólica del acontecimiento fantástico”
; es decir, quien practica el fetichismo, está consiente de su actividad y sabe que es un objeto inanimado y eso es lo, que lo lleva a su orgasmo. Casi siempre, el objeto utilizado es de la persona a la que se desea, y se cogen prendas íntimas relacionadas con el lugar del cuerpo que más le atrae al fetichista.



Cuando algo le hace falta a un sujeto, existe una lógica de presencia-ausencia, que precisamente es la que cubre el caso de los fetichistas según los psicólogos; cuando hay una carencia, hay también un objeto al cual sobreestimar. De la misma manera, en la teoría de Freud, sobre el fetichismo, hay una relación íntimamente ligada entre el fetiche y el falo, que tiene que ver con el complejo de castración. Esta desviación sexual, surge en los hombres como el resultado de un trauma infantil, que se relaciona con el miedo a la castración; esta se da cuando un niño descubre que su madre, no tiene pene, al notarlo el niño busca elementos que le representen esta ausencia y le simbolicen una tranquilidad; siempre se buscan objetos que se parezcan a los genitales. El hombre busca un sustituto del pene de la madre, ya que el niño siempre ha creído que lo tiene y no quiere renunciar, ya que si su madre, “su adoración y su modelo”, no lo tiene, él corre el peligro también de no tenerlo. “… Es obvio que físicamente a nadie le tiene porque faltar nada, solo se remite a la faltante estructural simbólica, así el fetiche aparece relacionado como sustitución en una significación simbólica”.

Esta teoría, asegura que una mujer no puede ser fetichista, pero en realidad no es así, aunque en menor proporción que los hombres, muchas mujeres tienen estos comportamientos y buscan objetos de placer, como vibradores. Las teorías más modernas sobre el tema, lo han relacionado con las teorías del comportamiento humano y la idea del condicionamiento; que hace referencia, a las experiencias traumáticas, vividas en la infancia temprana, que marcaron de una manera contundente el comportamiento sexual del adulto. Experiencias que de una manera u otra, determinan una relación entre el placer sexual y determinado objeto, vivencias que se tienen en la edad en que el niño, se explora sexualmente y a la vez las sensaciones sexuales.

Según la teoría del aprendizaje, vista desde el punto de vista Psicológico, “…estas conductas se instauran por haber sido reforzadas en una época determinada, generalmente durante la
pubertad”. Lo que nos lleva a pensar que son conductas aprendidas y constantemente repetidas durante una época crucial en el desarrollo humano. Nos cita el caso de los adolescentes y la época de películas porno, revistas, fotos, acompañadas de masturbación, donde se explora la sexualidad y se satisfacen deseos e inquietudes que surgen en cuanto a las sensaciones del orgasmo. Cuando esta fase no se explora como una etapa más, y se empieza una búsqueda interminable de objetos para satisfacer el deseo sexual se van haciendo fetiches con los cuales, se siente menos o más, los cuales más adelante van hacer vitales en una relación sexual para alcanzar la eyaculación.


“la imaginación o los actos inusuales o extravagantes son necesarios para conseguir la excitación sexual, siendo en muchos casos el modo preferido o excluyente”.
En este tipo de desviación, hay distintos niveles, que van desde una simple atracción sexual hacia ciertas partes o tipos de objeto, como hacia,
los senos, los zapatos, las medias, las ligas, mechones de cabello, la lencería, el cuero, los guantes, etc. como, hasta la necesidad absoluta y aditiva de tener un fetiche para alcanzar un orgasmo.

Muchos psicólogos, argumentan que cuando el fetichismo se encuentra en la primera fase, es decir, el gusto por partes de cuerpo o por objetos sexuales, se puede considerar una conducta normal; el Dr. Adrián Sapetti, cree, “…Algo de fetichistas tenemos todos cuando nos gustan las mujeres rubias o las de piernas torneadas y con mirada lánguida, o las morochas bajitas con aire de femme fatale; o las mujeres que usan botas de cuero o zapatos con taco aguja, o con portaligas o con determinado corpiño, y a todas esas características les atribuimos la posibilidad del placer”
[8].
“No es lo mismo excitarse con un zapato que con una mujer en zapatos”. (A. Confort)



El fetichista, en su mayoría de veces busca una placer solitario, cuando se trata de una relación exclusiva con el fetiche; pero también se catalogan dentro de este grupo, las personas que buscan una pareja con ciertas características determinadas, por ejemplo cuando se prefieren demasiado gordos, con rasgos muy marcados del sexo opuesto, con defectos físicos o de otra manera que se vista de cierto modo, o que se ponga cierta ropa sexual; si no es bajo estos parámetros la persona no logra tener un orgasmo y esto es lo que lo cataloga dentro de los fetichistas. Esta parafília es una de las más comunes y frecuentas dentro de una sociedad, ya que la mayoría de personas identifican su deseo sexual con ciertos objetos.
La cultura moderna, ha incentivado el fetichismo, haciendo énfasis en objetos que pueden incentivar al sexo u otros que facilitan el orgasmo, en este mundo lleno representaciones y sobre todo de signos, de imágenes y de estructuras, se ha hecho cada vez más necesario los estigmas con objetos o partes del cuerpo, por lo general femeninas; como por ejemplo: “si tiene mejores nalgas será más ardiente”, “si posee senos prominentes dará más felicidad en la cama”. Cada vez más, se hacen lineamientos de la belleza y se marcan más pautas para denominar lo bello y lo feo, donde los objetos juegan un papel vital. (“La belleza es una promesa de felicidad”, afirmaba Stendhal).

En el fetichismo los signos tienen una significancia, que se desprende de las relaciones íntimas y de un mundo cerrado, un mundo al que el fetichista accede cuando esta en relación íntima con un objeto. Éste mismo, adquiere un carácter simbólico en el momento en el que representa algo más halla, cuando identifica una “cultura”, cuando le da un sentido y un lineamiento estructurado a la realidad que construye el fetichista.

Por otro lado, esta la representación repetitiva del falo, que no sólo está presente en la argumentación de Freud, para explicar el fenómeno del fetichismo sino también se busca siempre objetos que se asemejen a sus forma y a sus características. El falo, evoca las nociones de generación y reproducción, es un objeto que durante toda la historia ha sido un hito en la veneración y el culto, representa la masculinidad. Esto ayuda a esclarecer un poco más la teoría freudiana, de la castración y el temor del niño de no tener de repente lo que lo identifica como macho, capaz de dar y de generar. De la misma manera cuando el hombre homosexual busca objetos que se le asemejen quiere satisfacer su deseo de masculinidad y de repente todas las connotaciones que este género implica; últimamente y contradiciendo las teorías del padre del psicoanálisis, las mujeres cada vez más se ven inmersas en este fenómeno, buscando objetos sexuales que les proporcione placer o que les ayude con la excitación y previamente con el orgasmo, las mujeres generalmente busca objetos fálicos o vibradores que la estimulen.


En este momento es difícil marcar un límite entre el fetichismo sexual y el no fetichismo, ya que en este momento cada vez más personas tienen objetos los cuales los estimulan y de una manera u otra les representa su sexualidad y desde luego su placer. Este movimiento ha atravesado los límites sexuales, llegando hasta a la comunicación, el marketing y otros campos; creando cada vez más objetos de representación y dándole la faculta a un objeto de significar todo un movimiento, un deseo, un placer, una identidad y hasta una cultura.

Todavía no se sabe si se le puede decir cultura al fetichismo, pero lo que si se sabe es que es un movimiento que cada vez está más fuerte y que cada día invade más los diferentes sentidos de la vida; el fetichismo, ya tiene una representación, unos símbolos, es un paradigma, tiene un lenguaje, comparte unos signos, unas costumbres, unas creencias y sobre todo tiene la característica de darle sentido a algo, en la medida que da identidad y proporciona una clasificación tanto social, como personal a los fetichistas. Éste sujeto vive un mundo tan paralelo como lineal con la realidad, pero lo único cierto es que un objeto los hace navegar por las fantasías del placer sexual e indagar en su propio cuerpo el deseo.
EL OJO

Muchos asesinos en serie, caníbales o con desviaciones sexuales como parafilias, destrozan los cuerpos de sus victimas sintiendo placer al cortar, matar, violar o comer el cuerpo de quien sufre o (disfruta) del acto. Andrei Chikatilo, un asesino en serie, traumado desde su infancia, quien no encuentra placer sexual y sufre de impotencia, descubre que por medio de estas prácticas tiene una erección sostenida y mas adelante un orgasmo, que en algunos casos llega hasta la eyaculación.
Un hombre apático, callado y retraído, quien empieza a matar y masacrar para sentir placer y al mismo tiempo sentirse un hombre “sexualmente normal”; descubre que al apuñalear a sus victimas empieza a tener erección y a sentir un enorme placer, comienza hacer parte de su cotidianidad estas prácticas.
En todas sus victimas hay un característica particular, como lo es la ausencia de los ojos, lo que nos lleva a pensar el tema desde la semiótica, y contemplar el tema como un asunto de arte, (aunque las vísceras se revuelvan sin parar), tanto en su organización y planificación metódica, como en la escena en sí. La mayoría de sus victimas eran mujeres jóvenes entre 9 y 20 años a quienes las cortaba en lugares estratégicos.
El ojo tiene un poder perturbador ya que refleja el estado de ánimo, así como los sentimientos y las sensaciones que experimenta el cuerpo en un determinado momento. Además de ser la ventana del conocimiento, por donde se experimenta el mundo, se descifran situaciones, también es el lente que nos permite ver y volvernos concientes y perceptivos a la realidad, es la muestra más transparente de las sensaciones, es la fuente de información y retroalimentación en relación con otras personas. El ojo a través de la historia ha simbolizado, lo desconocido, lo inmenso, lo divino y lo enigmático.
En este punto podemos unir perfectamente el comportamiento de Chikatilo, la práctica frecuente con sus victimas de arrancar sus ojos para descifrar su comportamiento y arrancar la simbología de sus actos. Para este asesino de personalidad retraída, con problemas de socialización y con un gran temor al rechazo, era intolerable sentir las miradas acusantes de sus victimas, así como no soportaba ver el lumbral de sus sentimientos y deducir por medio de sus ojos los rechazos y miradas de odio de sus victimas, prefería oír sus lamentos y sentir como sus cuerpos se contraían con sus puñaladas, lo que al mismo tiempo lo remonta a su infancia donde en repetidas ocasiones escuchaba historias de masacres y canibalismo en épocas de hambrunasPara este asesino era indispensable sacarle los ojos a sus victimas por que, lo intimidaban, lo rechazaban, le demostraban sus sentimientos y él podía interpretar sus percepciones, lo que para el era someterse nuevamente a las miradas penetrantes, que lo hacían sentir diferente y que marcaron desde niño (cuando se orinaba en los pantalones a los 12 años), un límite que lo dejaba al borde de lo normal. De esta manera Andrei Chikatilo, arranca los ojos de sus victimas y al mismo tiempo erradica el rechazo y la culpabilidad
.

Wednesday, October 18, 2006

ASESINOS EN SERIE


Desde el primer asesinato de la historia, el crimen ha sido considerado como un acto condenable; tanto la religión, como por la sociedad y todas las ciencias humanas, lo juzgan como la peor acción que pueda cometer un ser humano, sin embargo, la astucia, los juegos insólitos y el placer del sufrimiento ajeno hacen del crimen una obsesión.
TIPOS DE ASESINOS

  • Asesino en masa: cuatro o más víctimas en un mismo lugar. Achaca sus problemas a las víctimas y así los resuelve.

  • Asesino múltiple: dos o más víctimas en distintos lugares

  • Asesino excursionista: crímenes en diferentes lugares sin descansar entre uno y otro. Esquizofrénico.

  • Asesino en serie: tres o más víctimas entre varios días, semanas, meses o años. Siguen un patrón. Los impulsa una urgencia ineludible.

CARACTERISTICAS DEL ASESINO EN SERIE

- No dejan huellas

- Tratamiento del cadaver

- Excelente presentación personal

- Visuales y olfativos

- Generalmente ectomorfos

- Impulsados por bajas pasiones

- Pulcritud en sus casas

CARACTERISTICAS DEL PSICÓTICO

- Enfermos

- Matan porque sienten desconfianza del otro.

- Les gusta ver a sus victimas sufrir y gritar.

- Desordenadas.

CARACTERISTICAS DEL PSICÓPATA

- Aparentemente son personas normales.

- Matan por placer.

- Se desesperan fácilmente (odian los gritos).
- Ordenados y perfeccionistas
.

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LOS ASESINOS MÁS PELIGROSOS DE LA HISTORIA


Belle Gunness, “La Viuda Negra”

- Dinero antes que amor y vida.

- Dos esposos ambos murieron repentinamente.

- Mató a dos hijos propios y uno ajeno.

- Muchos prometidos y novios, todos desaparecidos.

- Recibía dinero de sus parejas y de sus seguros de vida.

- Compraba propiedades, las incendiaba y reclamaba el dinero del seguro.

- Descuartizaba y desmembraba; enterraba las evidencia bajo tierra.

- No se sabe a ciencia cierta cuándo ni cómo murió.
- 20 víctimas aproximadamente.

Theodore Cowell, “Ted Bundy”

- Mataba porque su madre lo engañó durante largos años, haciéndole creer que era su hermana y que los abuelos eran sus padres, además, la mujer que amó lo abandonó.

- Sus víctimas eran mujeres de 15 a 20 años, caucásicas, de cabello largo y liso

- Era un excelente psicologo y prestaba ayuda a mujeres víctimas de violaciones.

- Las montañas se convirtieron en su cementerio personal.
- Entre 33 y 100 víctimas aproximadamente

Jeffrey Dahmer,“El Caníbal de Milwaukee"

- No soportaba el rechazo y el abandono.

- Al vivir en un mundo de fantasía, creó una atracción hacia los muertos.

- No tenía aspiraciones en la vida.

- Tenía baja autoestima.

- De padre alcohólico

- La mayoría de sus víctimas eran consideradas por los policías “personas de alto riesgo” por su estilo de vida.

- Con su primera víctima, Stoner Hicks, cometió atrocidades como golpearlo, degollarlo y tener sexo con su cadáver (esto último lo hizo con todas sus víctimas).

- Ofrecía dinero para que posaran en fotos, los drogaba y mutilaba sus cuerpos.

- Guardaba los genitales y cabezas como trofeos; y coleccionaba manos y penes en descomposición.

Andrei Chikatilo

- Nacio en tiempos de hambruna, cuando morían millones de personas cuyos cadáveres se amontonan en las calles y campos

- En la escuela era muy introvertido,(hasta los doce se orinó en la cama).

- Siempre era humillado por los otros compañeros, cualquiera podía decirle lo que fuese, él se limitaba a escuchar y aguantar

- Sentía una creciente atracción por las menores de doce años, y se colaba en los dormitorios para verlas en ropa interior mientras se masturbaba con la mano dentro del bolsillo

- Era un marido de carácter estable y trabajador, un padre que nunca levantaba la voz ante los hijos

- En el momento en que hería a sus victimas, inmediatamente empezaba a tener erección, hasta conseguir la eyaculación. Establecia vínculos entre sangre y sexo

- Masacrába, desmenbrába, cortába, mordía y comía partes del cuerpo en especial los pezones y tetillas. - Los gritos de terror le excitaban, pero era el asesinato en sí lo que presentaba para él el acto sexual supremo.

... Los asesinos en serie se caracterizan por querer tener el poder sobre el otro, descargan su baja autoestima y su “odio” a sí mismos y a la humanidad en sus víctimas; piensan en el placer y la complaciencia.
El psicópata se desempeña socialmente de forma estable, pero le molesta su falta de empatía con el otro; el psicótico puede matar dentro de su locura.
Sin embargo, la muerte y los cadáveres son sentimientos que los llevan a ser estéticos dentro de sus comportamientos, algunos hasta el punto de escribir, después de matar…